La abogacía cántabra se une en torno a su Colegio Oficial para visibilizar el trabajo de los 533 profesionales del Turno de Oficio en favor de colectivos vulnerables como víctimas de violencia, migrantes o internos en centros penitenciarios

El 44,90% de los abogados/as de Cantabria presta el servicio regulado por una norma de 1996 que no recoge compensación económica para una parte de los trabajos que desempeñan estos profesionales.

El decano del ICA, Andrés de Diego ha trasladado ya a la nueva Consejera, Isabel Urrutia, presente en el acto, la necesidad de abordar una reforma del Reglamento de Asistencia Jurídica Gratuita para “dignificar el servicio en medios materiales y retribuciones”

Santander 12 de julio- Una carpa instalada en la Plaza de la Catedral de Santander en la que se están repartiendo esta mañana folletos informativos y flores a los ciudadanos es el centro de operaciones en el que los profesionales de la Abogacía de Cantabria se han reunido en torno a su Colegio Oficial para conmemorar con la lectura de un manifiesto y una campaña informativa el Día de la Justicia Gratuita.

Al acto se ha sumado la Consejera Isabel Urrutia y la Presidenta del Colegio de Procuradores, Rosaura Díaz Garrido.

El objetivo es visibilizar el trabajo que en Cantabria prestan los 533 profesionales del Turno de Oficio en favor de colectivos vulnerables como víctimas de violencia, migrantes o internos en centros penitenciarios. Una labor regulada por una norma de 1996 que no recoge compensación económica para una parte de los servicios que desarrollan estos profesionales.

Acabar con esta situación es una de las reivindicaciones que el Decano del Colegio de la Abogacía, Andrés de Diego, ha señalado esta mañana como objetivo de los actos de conmemoración del Día de la Justicia Gratuita.

De Diego ha señalado que “queremos reivindicar el trabajo que los abogados y abogadas de Turno de Oficio realizan en favor de los ciudadanos” y “dignificar el servicio dotándolo de medios materiales y adecuando las retribuciones”.

De Diego anunció que ya ha trasladado a la nueva Consejera de Presidencia, Justicia, Seguridad y Simplificación Administrativa, Isabel Urrutia, la necesidad de abordar en este sentido el reglamento de asistencia gratuita, un texto aprobado por el anterior Gobierno regional y que ‘no recoge las reivindicaciones trasladadas por el Colegio de la Abogacía’.

El Decano ha señalado que “tengo confianza en que vamos a mejorar el reglamento” que regula un servicio que garantiza la asistencia jurídica a quien no puede costeársela y que en Cantabria presta casi un 50% del total de profesionales colegiados.

El decano del Colegio de la Abogacía ha leído el manifiesto que se escucha esta mañana en todos los Colegios de España bajo el título de “Paremos el acelerado deterioro de un derecho esencial”.

En el texto alertan de que “el incremento de la demanda y la cronificación de los problemas que acechan a este servicio han puesto la prestación de este derecho esencial en una situación crítica, cuyo deterioro puede estar muy cerca de alcanzar un punto de no retorno”

El manifiesto recoge que “la actualización de los baremos, siendo necesaria, hace mucho tiempo que dejó de ser suficiente para recuperar las condiciones indispensables para que el servicio de Justicia Gratuita ofrezca a sus beneficiarios la igualdad de derechos que la Constitución garantiza y que los poderes públicos deben materializar”.

A través de este Manifiesto, la abogacía de toda España recuerda que “la reforma de leyes para proteger a los colectivos más vulnerables no puede tener nunca los efectos esperados si quienes deben hacer efectivo estos derechos ante los tribunales tiene que desarrollar su labor en una situación de extrema precariedad”

También recuerda el texto que “la reiteración en la prestación de servicios de Justicia Gratuita que finalmente no son retribuidos a los profesionales que la llevan a cabo está provocando el progresivo abandono de los compañeros y compañeras que la hacen efectiva. La persistencia en el tiempo de servicios cuya retribución queda en un extraño limbo acentúa todavía más el desinterés de las autoridades en dotar a los compañeros de unas condiciones mínimas indispensables».