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Muchos jóvenes (muy jóvenes) consumen estos contenidos en Redes Sociales y sueñan con hacerse ricos sin esfuerzo

A todos nos ha saltado en YouTube el irritante anuncio de Tradeando con la consabida retahíla de presuntos consejos financieros para hacerse rico sin esfuerzo. El problema radica en que todos estos contenidos o consejos de inversión, venta de cursos o cualquier otra publicidad en las Redes Sociales, le llega a personas cada vez más jóvenes que, seducidos por anuncios de coches de lujo o viviendas, caen en las redes de inversiones que apenas llegan a comprender.
El relato se repite, influencer tras influencer: «no quieren que sepas cómo hacerte rico sin esfuerzo», además va acompañado con un mensaje despreciativo hacia la educación reglada, para que los jóvenes confíen únicamente en el influencer del vídeo.
Para paliar esto, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) está intensificando sus alertas y sus acciones para alertar a los consumidores, y también a los propios influencers, a quienes advierte de que «podrías ser considerado legalmente responsable de cualquier perjuicio que sufran los seguidores».
Los jóvenes apenas consumen Medios de Comunicación profesionales, y las redes sociales son su principal fuente de información. El problema es que en TikTok, Facebook, YouTube, Twich y muchas otras plataformas proliferan como las setas las recomendaciones de inversión de los finfluencers (influencers financieros).
Ese tipo de creadores de contenido dan consejos de trading (compraventa de activos), stock picking (selección de valores) o analizan las tendencias del mercado o los criptoactivos, siempre exagerando los éxitos de las inversiones y nunca advirtiendo sobre los enormes riesgos de perder todo el dinero. Así, la narrativa de desinformación se extiende entre los jóvenes, un fenómeno nuevo que preocupa a la CNMV.
Además, con la venta de supuestos cursos para hacer dinero rápido se añade otra capa más de preocupación porque los contenidos educativos no reglados intentan imponerse, en la mayoría de los casos con mensajes despreciativos contra la escuela y la universidad, canales educativos oficiales a los que los influencers suelen tachar como «fábricas de parados, borregos conformistas».
La CNMV ahora vigila a los influencers financieros porque en sus mensajes deben explicitar, de forma inequívoca, si media una contraprestación económica, es decir, someterse a la regulación publicitaria que siempre hemos cumplido los Medios de Comunicación y a la que, hasta ahora, las nuevas plataformas parecían estar exentas.
Así, la CNMV recuerda que si alguien contraviene la normativa, las sanciones podrán llegar hasta los 500.000 euros en caso de personas físicas y a un millón en el de personas jurídicas, sin olvidar que el organismo regulador español ya sancionó a Twitter (X) por las consecuencias de la publicidad de inversiones en su plataforma.
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